Comunicado del Comité de empresa deAkzoNobel (antigua Titanlux)

La plantilla de AkzoNobel del centro de El Prat ha ratificado en Asamblea el preacuerdo alcanzado en el marco de las negociaciones del procedimiento de despido colectivo (ERE) entre el comité y la dirección de la empresa.

Tras días de intensas movilizaciones y varias jornadas de huelga que han sido seguidas por el cien por cien de la plantilla, la empresa presentó el pasado día 17 su última propuesta. Esta llegó prácticamente al final del plazo legal de las negociaciones, y fue posteriormente trasladada a una asamblea, donde la plantilla afectada votó mayoritariamente a favor de la salida incentivada (93 votos a favor, 8 en contra).

La propuesta que la empresa calificó de definitiva incorporaba varias mejoras respecto a las propuestas anteriores. Sin embargo, no podemos dejar de señalar que no hemos conseguido nuestro principal objetivo, que no era otro que el que no se produjera un solo despido o al menos rebajar sustancialmente el número de ceses, que ha quedado finalmente establecido en 101 personas de las 120 afectadas inicialmente. En todo momento la empresa se mostró inamovible en este aspecto de la negociación.

El acuerdo incorpora la aceptación por parte de la empresa en la no concurrencia de causas, y en consecuencia, asumir la indemnización equivalente a un despido improcedente legalmente establecido en 45/33 días por año trabajado para todos los afectados, incrementando este importe con un complemento indemnizatorio extra, una cuantía fija por cada año de antigüedad, sin estar vinculado al salario, y así incrementar la indemnización de manera más justa hasta llegar a un equivalente de 52/39 días por año, superando el máximo legal. Una maniobra estratégica de la empresa para blindarse ante posibles demandas y dificultar una futura victoria en los tribunales.

Aunque nunca fue nuestro objetivo aceptar despidos a cambio de obtener indemnizaciones altas podemos considerar la cantidad razonablemente correcta. Esta ha sido posible gracias a la presión de la plantilla que se ha movilizado permanentemente a lo largo de todo el proceso de negociación, y a un eficaz trabajo de estrategia jurídica llevada a cabo por los abogados del Col.lectiu Ronda, siempre subordinada a la acción sindical del comité de huelga, y finalmente a la decisión de la plantilla.

Entre las personas afectadas se encuentran un colectivo importante de plantilla cercana a la edad de jubilación que se beneficiarán de la obligación empresarial de suscribir y pagar el Convenio Especial para personas trabajadoras mayores de 55 años. también se ha ofrecido un número inicial de ocho puestos de trabajo que podrían ampliarse, en otros centros del grupo, aunque con las condiciones del centro de destino, esto es, considerablemente por debajo de las condiciones actuales. Se añade también una cláusula de blindaje contra nuevos despidos por causas ETOP hasta julio de 2028 para la parte de la plantilla que no será despedida.

Aunque no podemos considerar el acuerdo como el desenlace deseado, el comité de empresa con la ratificación de la plantilla ha valorado como el mejor acuerdo posible frente unas circunstancias impuestas que, desde la reforma laboral del 2012, ha convertido la legislación laboral en materia de despidos, en el arma perfecta que permite a los empresarios salir impunes de la destrucción de puestos de trabajo, así como el abaratamiento de los despidos.

Desde el comienzo del conflicto nos hemos visto condicionados por la actitud intransigente de la dirección de la multinacional neerlandesa que ha movilizado toda su potencia y recursos para llevar a cabo una decisión estratégica largamente planificada y para la que se ha preparado a todos los niveles tanto económico como jurídico y productivo. La gran cantidad de stock de producto fabricado acumulado por la empresa los meses previos al anuncio del ERE para evitar los efectos de la huelga. Capítulo aparte merece la actitud de Inspección de Trabajo, con una figura de mediación absolutamente desinteresada en gran parte del proceso, pero sin ningún pudor a la hora de aceptar las peticiones de la empresa o ponerlas en duda en ningún momento lo que nos lleva a considerar que estaba jugando un papel claramente favorable a los intereses de la compañía. Nos gustaría mencionar también la pasividad de las instituciones públicas que permiten que empresas subvencionadas con dinero público y que cuentan con beneficios extraordinarios según sus propias cuentas públicas, puedan plantear EREs por razones técnicas o productivas. Tampoco ha ayudado la actitud del resto de las plantillas y sus representantes de los demás centros de AkzoNobel, todos ellos en la provincia de Barcelona que, en el mejor de los casos solo han realizado comunicados de apoyo sin convocar paros, ni asambleas y que, salvo honrosas excepciones y muy probablemente a título personal, ni tan siquiera han participado en las movilizaciones realizadas.

La imposición de la obligatoriedad de negociar en 30 días un posible acuerdo con la presión de que si no se alcanza un acuerdo las empresas tienen potestad para aplicar el despido objetivo con indemnizaciones de 20 días por año y dejar a los trabajadores inmersos en largos procesos judiciales cuya resolución incierta queda en manos de los jueces, limitan enormemente la capacidad de lucha de los trabajadores, haciendo enormemente complejo trazar planes de lucha sostenidos en el tiempo con los que hacer frente a los planes empresariales que son preparados minuciosamente con todo el tiempo del mundo. Una reforma que permite que, aunque no concurran causas objetivas, técnicas ni organizativas y mucho menos económicas, (como logramos acreditar y desmontar frente a los argumentos de la empresa) somete a la indefensión legal efectiva a los trabajadores.

Un contexto judicial, que permite que, a pesar de identificar irregularidades claras, como la vulneración de derechos sindicales, el derecho a huelga permite actuar impunemente a las empresas. Mientras no seamos capaces de derogar esta Reforma laboral las posibilidades de obtener victorias en este tipo de conflictos serán altamente complicadas.

No son justificaciones sino límites reales y objetivos con los que nos hemos topado. A los que sin embargo nos hemos enfrentado decididamente. Sentimos una profunda impotencia y creemos sinceramente que hemos agotado el recorrido legal y sindical frente a una gran multinacional neerlandesa como es AkzoNobel que tras su reciente fusión con la estadounidense Axalta Coating Systems, (ambas especializadas en el negocio de pinturas) cuentan con 173 plantas de fabricación y 91 centros de I+D y más de 47.000 empleados.

Puede que desde algunos sectores que nos han brindado su solidaridad se nos pueda decir que se podía haber luchado más, comprometer lo alcanzado y forzar el proceso judicial hasta alcanzar una hipotética declaración de nulidad poco probable, o la retirada del ERE por parte de la AkzoNobel, algo tremendamente difícil dado la determinación de la empresa y la gran cantidad de recursos desplegados en este proceso, pero nadie nos podrá reprochar que no se ha luchado con todas las fuerzas a nuestro alcance contra todos los intentos empresariales, tanto de los antiguos propietarios, como de la dirección de la actual multinacional para aniquilarnos sindicalmente y de reducir nuestros salarios y nuestros derechos laborales. Nosotros seguimos y seguiremos luchando como llevamos haciendo desde el 2009.

Queremos usar por última vez la imagen que nos ha acompañado en todo este proceso.

Barcelona 21 de febrero de 2026
Comité de Empresa Akzo Nobel (antigua Titanlux)